La finalización de cursos internos es el porcentaje o cantidad de colaboradores que completan una experiencia de formación asignada por una organización.
Este indicador permite conocer cuántas personas llegan al final de un curso, pero finalizar no necesariamente significa aprender.
Por eso, una estrategia de formación efectiva debe analizar la finalización junto con otros indicadores como participación, resultados de evaluación, avance y aplicación del conocimiento.
Existen diferentes razones por las que un colaborador puede abandonar una capacitación antes de terminarla:
Por eso, una baja finalización no debería interpretarse automáticamente como falta de compromiso, también puede ser una señal de que la experiencia de aprendizaje necesita mejorar.
Cuando el objetivo lo permite, dividir un contenido extenso en experiencias de microlearning puede facilitar su consumo.
Los colaboradores tienen más razones para completar una formación cuando pueden identificar cómo se relaciona con su trabajo.
No todos los empleados necesitan realizar exactamente los mismos cursos.
Una experiencia Mobile First permite que diferentes poblaciones accedan a la formación desde el dispositivo que utilizan habitualmente.
Casos, ejercicios, escenarios y evaluaciones pueden hacer que el aprendizaje sea más participativo.
No basta con saber que alguien no terminó. Es útil identificar en qué momento dejó de avanzar.
Una métrica básica puede calcularse así: tasa de finalización = colaboradores que completaron el curso ÷ colaboradores inscritos × 100
Pero este indicador debe analizarse junto con otros por ejemplo: un curso puede tener una finalización del 95 %, pero resultados de evaluación muy bajos.
En ese caso, completar el curso no necesariamente representa aprendizaje efectivo.
No. La finalización indica que una persona llegó al final de una experiencia. Para evaluar el aprendizaje es necesario observar también resultados, desempeño, aplicación y otros indicadores relevantes para el objetivo de la capacitación.