El aprendizaje intergeneracional es un proceso mediante el cual personas de diferentes generaciones comparten conocimientos, experiencias, habilidades y perspectivas para aprender unas de otras.
En una organización, esto significa dejar de asumir que el conocimiento depende de la edad o de la jerarquía.
Un profesional senior puede aportar experiencia del negocio, conocimiento de clientes, criterio profesional y comprensión de las dinámicas internas. Un colaborador más joven puede aportar conocimientos sobre herramientas digitales, inteligencia artificial, nuevas formas de trabajo o tendencias emergentes.
El valor está precisamente en conectar ambos tipos de conocimiento.
El aprendizaje intergeneracional puede desarrollarse mediante diferentes dinámicas:
Una de las alternativas más conocidas es la mentoría inversa, donde un colaborador junior puede acompañar a un profesional senior en determinadas capacidades, mientras ambos continúan aprendiendo durante la relación.
El objetivo no debería ser decidir quién enseña y quién aprende, sino crear una relación en la que ambos puedan ocupar los dos roles.
Las organizaciones reúnen diferentes tipos de experiencia y conocimiento, pero esa diversidad no siempre se convierte automáticamente en aprendizaje.
Cuando el conocimiento permanece asociado a determinadas personas, roles o generaciones, puede ser difícil aprovecharlo a escala.
El aprendizaje intergeneracional permite poner en circulación ese conocimiento y generar espacios donde los colaboradores puedan compartir tanto conocimientos técnicos como perspectivas sobre el trabajo.
También puede contribuir al desarrollo de habilidades como:
El intercambio puede abordar mucho más que tecnología, entre los posibles temas se encuentran:
La clave está en definir el intercambio a partir de las capacidades que la organización necesita desarrollar, en lugar de asumir que una generación tiene todo el conocimiento que la otra necesita.
Un programa puede estructurarse en cinco pasos:
1. Identificar las capacidades
Definir qué conocimientos, habilidades o perspectivas necesita fortalecer la organización.
2. Identificar quién puede aportar ese conocimiento
No siempre serán las personas con mayor antigüedad. El conocimiento puede encontrarse en diferentes roles, generaciones y niveles de experiencia.
3. Diseñar las relaciones de aprendizaje
Establecer objetivos para cada participante, frecuencia de encuentros y mecanismos de acompañamiento.
4. Complementar el intercambio con formación
Los encuentros pueden apoyarse con contenidos, recursos, actividades y rutas de aprendizaje que permitan profundizar en los temas.
5. Capturar los aprendizajes
El conocimiento generado durante el proceso no debería quedarse únicamente entre dos personas. Es importante identificar qué aprendizajes pueden trasladarse al resto de la organización.
El éxito no debería medirse únicamente por la cantidad de sesiones realizadas, algunos indicadores pueden ser:
Una pregunta especialmente útil es: ¿después del programa la organización sabe mejor quién sabe qué?
Si la respuesta es sí, el programa está generando valor más allá de la relación entre dos colaboradores.
La inteligencia artificial puede convertirse en uno de los temas que impulse el aprendizaje intergeneracional.
Mientras algunos colaboradores pueden tener mayor experiencia utilizando nuevas herramientas, otros pueden aportar conocimiento profundo del negocio, criterio profesional y experiencia en la toma de decisiones.
El aprendizaje intergeneracional permite conectar ambos conocimientos sin plantear la transformación digital como una sustitución de la experiencia por tecnología.
Para que el conocimiento circule, no basta con crear espacios de intercambio también es necesario contar con una estructura que permita organizar, distribuir y hacer seguimiento al aprendizaje.
Zalvadora permite complementar programas de aprendizaje intergeneracional con rutas, contenidos, actividades y seguimiento dentro de una plataforma de formación empresarial.
Así, el conocimiento que surge de una conversación, una mentoría o una experiencia práctica puede convertirse en aprendizaje estructurado y mantenerse disponible para la organización, el conocimiento no tiene edad lo importante es conseguir que circule.