La desalineación en formación ocurre cuando los contenidos, programas o experiencias de aprendizaje de una organización no responden a las necesidades reales de sus colaboradores ni a los objetivos del negocio.
Puede existir una gran cantidad de cursos disponibles y, aun así, la formación está desalineada.
El problema no siempre es cuánto contenido produce una empresa, sino si está produciendo el contenido que las personas realmente necesitan.
Hay varias señales.
1. Los colaboradores no encuentran utilidad en los cursos
El contenido explica información, pero no ayuda a resolver situaciones reales del trabajo.
2. Todos reciben exactamente la misma formación
Un programa uniforme puede ignorar diferencias de cargo, experiencia, región o desempeño.
3. El contenido está desactualizado
Si los procesos, productos o políticas cambian más rápido que los cursos, la formación comienza a perder valor.
4. Se mide únicamente la participación
Si el principal indicador es cuántas personas terminaron el curso, la organización puede estar midiendo actividad y no impacto.
5. La formación no está relacionada con el desempeño
Los cursos existen, pero nadie puede explicar qué comportamiento, competencia o resultado del negocio deberían modificar.
Entre las causas más comunes están:
Antes de crear un curso conviene responder cinco preguntas:
Estas preguntas cambian la lógica de producción: primero aparece la necesidad y después el contenido.
Una estrategia de contenidos eficiente debe permitir adaptar rápidamente la formación cuando cambia el negocio.
Una fábrica de contenidos trabaja precisamente sobre esa necesidad: producir y actualizar diferentes formatos de aprendizaje mediante procesos estandarizados, estructuras modulares y tecnología.
Así, un mismo conocimiento puede convertirse en:
La pregunta deja de ser “¿qué curso podemos producir?” y pasa a ser “¿qué experiencia necesita esta persona para resolver este problema?”